domingo, 5 de mayo de 2013

HISTORIA


Para los indígenas wayuu que habitan en el Departamento de la Guajira, al norte de Colombia, el Cabo de la Vela tiene una importancia cultural y colectiva como sitio sagrado.
Dicen los sabios wayuu que allí se encuentra Jepira, lugar mitológico donde van las almas de los muertos; no hay evidencias físicas que comprueben la existencia de este lugar, sólo se conoce a través de los sueños, de las historias contadas de generación en generación y que prevalecen vivas en la memoria colectiva de este pueblo ancestral.


En la actualidad, el Cabo de la Vela es uno de los sitios turísticos más visitados en Colombia, por su gran diversidad cultural, la calidez de su gente y en especial por lo mágico de sus paisajes y la degustación de sus deliciosas viandas típicas. La comunidad se ha organizado y ha creado Posadas Turísticas con todas las comodidades posibles para prestar un mejor servicio a los visitantes que durante todo el año llegan a disfrutar de sus hermosas playas, sus noches estrelladas, y del viento que logra llevarse las angustias y preocupaciones.
Posadas turísticas como Pantu, Utta, Ranchería de Jareena, Jarrinapi, Jeketumana,  prestan servicios de restaurante y hospedaje en cómodas habitaciones con cama, o la tradicional hamaca para los visitantes que buscan en el Cabo de la Vela un momento de descanso con sus familias y amigos.
Pero el Cabo no es sólo descanso, es un acercamiento a la naturaleza en el que se puede disfrutar del mar en el balneario “Pilón de Azúcar” o Kamaichi, su nombre en wayuunaiki; contemplar el atardecer en el Faro, realizar caminatas por los senderos en compañía de guías de la región, hacer paseos en bicicleta, y practicar deportes náuticos como windsurf, kitesurf, vela, skibus, buceo y careteo.

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